miércoles, 7 de mayo de 2008

París

// Barajas-Charles de Gaulle //

Hay lugares y momentos a los que preferiría no volver.

(Me compré un cactus el otro día. Dicen que da mal feng shui o algo de eso, pero no creo... ¿Por las espinas? Demasiado obvio para creerlo.) Luego de este ‘coitus interruptus cotidianus’ retomo el pensamiento original.

Hermosa ciudad París. Su arquitectura, sus avenidas, sus grises… No he visto decadencia urbana más bonita que la parisina.

Un bello y cansado gris que se resiste a ser negro. Que sueña y cree ser blanco. Un gris plomizo, un gris aperlado, un gris mugriento, un gris cansado. Un gris agotado, como de fin de época.

Siempre me siento un extraño allí. Un polizón inadvertido que poco a poco, lentamente, se funde en su tonalidad. Los colores palidecen y dan paso a la memoria, una sucesión de polaroids de promesas rotas.

Hay falsas fotos de falsas alegrías. Hay dolorosas lecturas sobre dolorosos amores. Hay solitarios paseos de solitarias parejas. Desunidos caminos andados de la mano. Una grisácea escenografía perpetua que perpetúa ajados recuerdos.

Regresaría una y mil veces a París. Porque al encontrarla recuerdo aquellos lugares a los que prefiero no volver.

//Orly –Barajas//

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya te dije que yo no sé mucho de esto pero a mi me gusta mucho. Tal vez sea porque el protagonista sos vos, que se yo ...

Lo bueno es que si uno realmente presta atención se entera de cosas de tu vida que tal vez no se digan personalmente.

Creo que te entiendo ... si, ya lo sé ...

Un abrazo,
Marcelo.

Anónimo dijo...

Fabuloso. Ahora quiero conocer Paris!